Las arañas de mis ojos chispean ilusiones ilusorias. No pueden hacer otra cosa, las pobres. Les enseñaron a rezar todas las noches y ahora los murciélagos las atacan si se quedan dormidas. Su naturaleza está cabreada. No le deja ser lo que siempre será. No bastan los cortes de mangas contundentes para que todo vuelva a la normalidad. Ya nada será igual, pero mientras tanto...
jueves, 9 de junio de 2016
sábado, 4 de junio de 2016
viernes, 3 de junio de 2016
Las tuercas se me han perdido por el camino. Me gustaban más los huesos de antes, los músculos. Los órganos, que se quejaban cada vez que alguien los ofendía. Porque sentían. Sentían.
Ahora nos cuesta ponernos la piel por encima. Preferimos el frío metal de la apatía, del desconocimiento y del pensamiento ajeno, tan bien hecho, tan bien estructurado, que no cuesta trabajo. Del trabajo rutinario salimos comiendo cerebros ajenos, intentando encontrar aquella chispa que vibraba en nuestro interior, aquel: "me gusta lo que hago con lo que soy". Intentamos huir de lo que creemos que nos pertenece. Qué maldita ironía.
sábado, 7 de mayo de 2016
Ruido que perturba a los más sordos, que vibra en las entrañas y desequilibra lo que nunca ha estado equilibrado. Yo sólo puedo soñar. Volar sin moverme del sitio. Echo de menos la sensación del despegue, dejar de sentir los pies en el suelo y no temer al aterrizaje forzoso de los sentimientos, que empiezan a pudrirse una vez que han nacido. Todo se descompone en mil pedazos. Nunca he entendido por qué siempre son mil, yo creía que los sentimientos eran más grandes.
Mientras tanto, el ruido. El terremoto del sonido que no es sonido, como la paz desquebrajándose en otra vez esos mil que se quedan cortos. La tormenta está llegando al vuelo terrestre de mi embelesamiento y el aterrizaje será el más forzoso de la historia. Ya me pitan los oídos.
domingo, 21 de febrero de 2016
¿Tú crees que el día que decidas, en un alarde de sensatez, ser tú mism@ toda tu materia se desintegrará por la novedad? Es muy posible, piénsalo. Has pasado por todas las etapas, momentos, estilismos, pensamientos y sentimientos. Menos por los tuyos, que los tienes ahí, en un rincón de la habitación forrada de pelusas, llorando sin parar. Sin pausa. Con la cara morada y la garganta roja.
Algún día se te revolucionará el alma. Te dará un puñetazo y te pondrá en tu sitio. En el tuyo y en el de nadie más. Es tu maldito trabajo, así que esto llegará. Cuanto más tarde, más dolor. La elección es tuya.
Algún día se te revolucionará el alma. Te dará un puñetazo y te pondrá en tu sitio. En el tuyo y en el de nadie más. Es tu maldito trabajo, así que esto llegará. Cuanto más tarde, más dolor. La elección es tuya.
lunes, 15 de febrero de 2016
Hablas de verdades universales como si tú no tuvieras ninguna. Como si no necesitaras ideales, creencias o utopías en la cabeza. Y nos quieres enseñar a pensar. Tú; sin identidad, sin nombre, sin ser. Como si fuera eso posible. Se te ha quedado un trozo de verdad universal entre los dientes, dice que no es justo que salga ahora, imponiendo sus bases como si fueran las únicas. Escúchala, que no es tuya, pero es de verdad. No la sueltes. No la sueltes. Deja que las verdades se formen libremente entre nuestros pechos. No nos las quites. Fórmate una sombra y que te siga. Y sigue tú tus pasos, si es que los tienes. Y saca tus verdades del vertedero de fantasmas que enterraste algún día, si es que aún gritan. Pero mientras tanto, oye, no nos quites lo que tú no tienes.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)