jueves, 5 de marzo de 2015

El cráter que dejó la indiferencia despistó a la cordura. Se rompió la cuerda y ahora todos danzamos entre mil sueños. La línea del horizonte se está borrando. Parece un final. Es un final.
Me persiguen los puntos. Separados. Sin suspensión. Y me pregunto qué tiene que ver tanta acritud en todo esto. Por qué tanto remilgue en las cabezas. En los sesos.
¿Y si lo unido se separara? Si todo fuera muchos todos. Si nada fuera en realidad muchos nadas. Si la cordura se separara de la locura y dejara de haber de todo un poco. Un poco de todo.
Eh, no me mires así, quiero despegar. Quiero volar. La cabeza en las nubes y los pies en la luna.
La Tierra me mira desde la distancia, empachada de tarados que disparan esos sonidos por la boca.
Y yo sigo caminando hasta el infinito.
Y ya voy por el segundo trozo de cuerda.
Y no se termina.
Y no me despierto.

miércoles, 4 de febrero de 2015

Gracias por haber sido conmigo lo que nadie ha sido. Por haberme hecho ser. Gracias por todo lo que has hecho, haces y harás. Gracias por cuidar tan bien de todo lo que te rodea, por hacerlo más bonito, más auténtico. Gracias por enseñar y por aprender. Gracias por darle importancia justo a lo que la tiene. Por tus principios. Tu justicia innata. Gracias por mantener el optimismo cuando nadie lo tiene. Por mantenernos en pie, como un pilar. Gracias por ser tan diferente, tan puro y tan tuyo. Por seguir. Gracias. Gracias por ser el claro ejemplo de lo que quiero ser.
De verdad, gracias.

Y eh, felicidades. Por ser. Por existir.
Es definitivo. Es definitivo.
Desaparece. Se esfuma. La vida deja un simple cadáver. Es la misma figura, pero ya no tiene vida. Ya no tiene alma. Ya no funciona. Y nadie sabe lo que ha pasado, nadie lo puede explicar. Estaba y ya no está.  Es lo único definitivo. Estático. La única señal de que la vida existe. De que tú, en este instante, eres vida.


lunes, 26 de enero de 2015

Ha pasado mucho tiempo desde muchas cosas. El tiempo pasa, hasta para lo más serio. Es cruel, borra cualquier atisbo de realidad. Ha pasado. Pasó. Se marchó. Y lo que era empieza a parecer que es y sigue sin saber qué era. Los recuerdos sirven para apaciguar los minutos, pero se van difuminando poco a poco porque lo que creías necesitar era sólo una fachada para creer que tenías algo. Algo más aparte de ti, algo más.

jueves, 22 de enero de 2015

Ha llegado el momento de escribir en las servilletas de tu bar lo que no te atreves a decir. A plasmar en algunos labios lo que los tuyos no saben. Y que las manchas del café no borren nada. Y que no se den cuenta ni siquiera al mirarse al espejo.  Y que se claven muy adentro, en el rinconcito del alma, y les haga soñar por las noches.
Deja en algún lugar la huella perdida de tu tiempo y desafía su existencia. Ha llegado, tú, ha llegado el momento de marcar tu zapato en el cemento seco de cualquier acera y pasear descalzo por las carreteras vacías, dando la espalda a los pitidos. 


martes, 20 de enero de 2015

Nunca grita que la dejemos en paz, que la desatemos de la obligación de no existir.
Nunca pasó.
Nunca fue.
Nunca se vivió.
Nunca se sintió.
Nunca.
Dice que está cansada de ser siempre la mala de la película, atragantada de tanto drama, de tanta súplica inútil de sentimientos que nunca existieron. La reina de la mentira no quiere seguir siendo lo que se quedó sin final, sin conclusión, sin ser. Vive entre el quizá, entre el tal vez, entre esperanzas que se terminan truncando.  El nunca de los para siempre, de los cuentos, del equilibrio y de la seguridad del mundo. El nunca que se perdió, un buen día de otoño, cuando llegó la realidad.

El nunca de quien dijo: <<¡nunca!>>



sábado, 17 de enero de 2015

Gritos de alegría que perforan el altar de mis expectativas, demasiado estiradas y esbeltas para ser reales. Todo me parece desconocido, se ha destronado la mentira. La libertad tiene unos ojos nuevos, mientras que los cuentos se cuentan en un perfecto tono fingido de esperanza. Optimistas con traje y corbata, que sonríen sin dientes y brillan sin miradas.
El mundo sin mirar, no era lo mismo.