¿Qué elegirías que no hayan elegido? ¿Qué empezarías? ¿Qué historia contarías? ¿Qué huellas dejarías? ¿Qué lugar deshabitado habitarías? ¿Qué inventarías?
Tú, como alguien, ¿qué dejas en el mundo que sea tuyo?
Es como si fuera más sencillo responder en condicional que en futuro, sin anticipar, por si acaso.
Supongo que me aterroriza el olvido. Mi ego ha emergido de las entrañas. El hecho de haber estado y de no haber sido, de que nadie piense en mí como alguien que hizo algo cuando me muera, y no sólo cuando me muera, sino muchos años después. Me asusta pensar que estoy aquí rellenando un espacio que alguien dejó para que cumpliera unas metas determinadas en un lugar determinado. Me acojona ser el producto de un sistema y no tener capacidad para decidir, por mucho que me crea con el derecho a hacerlo.
Es diferente. Lo de creer tener y tener, digo. Tener es un hecho, no un planteamiento ni una idea filosófica. Yo tengo libertad, por lo que puedo DEMOSTRAR que soy libre y que siempre lo he sido. Ahora, somos libres, pero no tenemos libertad y nuestra decisión, la nuestra de verdad, depende de eso. ¿Qué quieres ser?
jueves, 11 de diciembre de 2014
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Tú y yo nos apagamos las luces. Nos quedamos a oscuras. Las pupilas se intentaron adaptar, pero no era intentar lo que necesitaba. Ni oscuridad. Ni a ti. Ni a mí.
Nos apagamos. Nos dejamos de encender, porque ni eras tú ni era yo.
Y ahora busco las cerillas, en medio de la oscuridad y ya van tres tropiezos con el mismo problema. O con la misma solución. O con el mismo mechero de siempre.
Nos apagamos. Nos dejamos de encender, porque ni eras tú ni era yo.
Y ahora busco las cerillas, en medio de la oscuridad y ya van tres tropiezos con el mismo problema. O con la misma solución. O con el mismo mechero de siempre.
domingo, 2 de noviembre de 2014
Entendido. Voy a dejar de pedirlo. Cremallera. Nunca más. Prometido.
Digamos que me he rendido un poco, tampoco me vais a decir que me lo habéis puesto muy fácil, ¿o sí? Pues eso. He dejado la incomprensión para otro momento, aunque todo el mundo sabe que nunca desaparecerá. De hecho, no he dicho en ningún momento nada referido a mis pensamientos. Puedo no decir nada y estar constantemente obsesionada con esta idea. Ya sabéis cómo soy.
No es para menos, ¿eh? No estamos hablando de quedarse sin café, lo cual es un crimen a según qué horas, pero nadie se muere sin eso. En cambio, hay las suficientes pruebas que demuestran que uno puede morir si no tiene lo que yo quiero. En serio. Hay muertes terribles por culpa de eso, pero si es lo que queréis...
Recurrir al chantaje no es lo mío, ya lo sé, pero no me queda otra.
Es jodido quedarte tan calladita cuando tu vida depende de ello.
Digamos que me he rendido un poco, tampoco me vais a decir que me lo habéis puesto muy fácil, ¿o sí? Pues eso. He dejado la incomprensión para otro momento, aunque todo el mundo sabe que nunca desaparecerá. De hecho, no he dicho en ningún momento nada referido a mis pensamientos. Puedo no decir nada y estar constantemente obsesionada con esta idea. Ya sabéis cómo soy.
No es para menos, ¿eh? No estamos hablando de quedarse sin café, lo cual es un crimen a según qué horas, pero nadie se muere sin eso. En cambio, hay las suficientes pruebas que demuestran que uno puede morir si no tiene lo que yo quiero. En serio. Hay muertes terribles por culpa de eso, pero si es lo que queréis...
Recurrir al chantaje no es lo mío, ya lo sé, pero no me queda otra.
Es jodido quedarte tan calladita cuando tu vida depende de ello.
viernes, 31 de octubre de 2014
Cantos de canarios en jaulas de alfileres, no me salen palabras bonitas cuando pienso en estas plumas, que abrigan, pero pesan y no se elevan.
El deseo palpita fuerte; querer y no poder. O poder demasiado y por eso...
No me gusta mi orgullo, siempre exagerando los argumentos de mi remilgada rebeldía. Atenta; siempre atenta. Sin dejar pasar ningún rebaño.
Basta.
Basta.
Deja de pensar y ponte a bailar.
El deseo palpita fuerte; querer y no poder. O poder demasiado y por eso...
No me gusta mi orgullo, siempre exagerando los argumentos de mi remilgada rebeldía. Atenta; siempre atenta. Sin dejar pasar ningún rebaño.
Basta.
Basta.
Deja de pensar y ponte a bailar.
martes, 21 de octubre de 2014
Que el amor...
Que la caricatura inexistente de un tiempo inventado, que se siente y poco más. Que truena y poco más. Es el eco de la experiencia, el sonido de los pasos dados que adelantan un pie y luego otro.
La floritura de las tapas de los libros nunca dice lo que cuenta, cuanto más bonitas... no sé, mira, el cuero adorna demasiadas palabras, demasiados diálogos no dichos.
Lo no dicho. Cuánto dirá lo no dicho... la gesticulación de los silencios, los aspavientos de las pausas. Cuánta expresión en lo callado... y oye, el amor...
El amor siempre está ahí, en un rincón de lo que sabes y de lo que no. No se cansa. No se aburre. Quieto. Sabiendo lo que es y lo que se ha hecho con él, con muy mala leche. A muy malas.
Entiende mucho y sabe poco, al contrario que nosotros, que no paramos de abrir el pico y redondear los decimales del viento, de lo que fluye. De lo que debió ser y no fue.
Hay cosas que no se saben, que no se entienden, que no se respetan y que no se toleran. Hay cosas, llámalas sentimientos, que saben todo lo que no sabemos y que se mueren cuando intentamos explicarlas.
Que la caricatura inexistente de un tiempo inventado, que se siente y poco más. Que truena y poco más. Es el eco de la experiencia, el sonido de los pasos dados que adelantan un pie y luego otro.
La floritura de las tapas de los libros nunca dice lo que cuenta, cuanto más bonitas... no sé, mira, el cuero adorna demasiadas palabras, demasiados diálogos no dichos.
Lo no dicho. Cuánto dirá lo no dicho... la gesticulación de los silencios, los aspavientos de las pausas. Cuánta expresión en lo callado... y oye, el amor...
El amor siempre está ahí, en un rincón de lo que sabes y de lo que no. No se cansa. No se aburre. Quieto. Sabiendo lo que es y lo que se ha hecho con él, con muy mala leche. A muy malas.
Entiende mucho y sabe poco, al contrario que nosotros, que no paramos de abrir el pico y redondear los decimales del viento, de lo que fluye. De lo que debió ser y no fue.
Hay cosas que no se saben, que no se entienden, que no se respetan y que no se toleran. Hay cosas, llámalas sentimientos, que saben todo lo que no sabemos y que se mueren cuando intentamos explicarlas.
miércoles, 8 de octubre de 2014
Caminante, no hay camino para esta soledad inminente, de reflejos sociales que te engañan y te embelesan por un instante, susurrando "oye, que tú no estás sola" con tal convicción que las entrañas asienten, orgullosas, creyendo que lo han conseguido, que han encontrado su sitio y ya saben de dónde vienen y adónde van, pero sólo son vulnerable a las voces, como el resto.
Al final, todo es como el resto. El resto es como todo. No hay tantas diferencias entre una convicción y otra, todas se agarran a los ideales, al bulo del convencimiento. La verdad absoluta aparece como el agua en medio de un desierto, poética a la par que falsa.
Pero por el momento es bonito sentir la compañía de otro solitario, perdido, desesperado por encontrarse en el camino. Es egoístamente acogedor. Supongo que todo se mueve por los lazos en común, por el interés que nace de la igualdad de condiciones. Del ego absoluto que nos hace creer que crecemos cuando sólo nos estancamos.
Al final, todo es como el resto. El resto es como todo. No hay tantas diferencias entre una convicción y otra, todas se agarran a los ideales, al bulo del convencimiento. La verdad absoluta aparece como el agua en medio de un desierto, poética a la par que falsa.
Pero por el momento es bonito sentir la compañía de otro solitario, perdido, desesperado por encontrarse en el camino. Es egoístamente acogedor. Supongo que todo se mueve por los lazos en común, por el interés que nace de la igualdad de condiciones. Del ego absoluto que nos hace creer que crecemos cuando sólo nos estancamos.
jueves, 11 de septiembre de 2014
Lo de recorrer la orilla del mar se me va a quedar atrancado en la memoria. Sí. Justo en la zona donde los recuerdos son más endebles, delicados. Donde, al pasear un ratito por encima, algo indefinible se queda en la garganta y una misteriosa lagrimilla empieza a brotar por la mejilla. Ahí. Justo ahí.
Voy a echarlo de menos. Voy a añorar la enormidad del horizonte. La sensación de final. De punto. De libertad.
Tanta tierra me entorpece, deja demasiados límites a mi imaginación. Me agobia la perspectiva de lo eterno, de la continuación de siempre lo mismo. El mismo paisaje, sin dejar nada para la improvisación. Es una de las cosas que más me asusta. Querer echar a correr y no encontrar este lugar para respirar. A veces, necesito que el protagonismo de mi vida quede en un segundo plano, quieto. Sentirme minúscula en medio del mundo y darme cuenta de que todos mis problemas ni siquiera pueden verse. Es como cambiar de perspectiva y dejar de temblar. Parar.
Voy a echarlo de menos. Voy a añorar la enormidad del horizonte. La sensación de final. De punto. De libertad.
Tanta tierra me entorpece, deja demasiados límites a mi imaginación. Me agobia la perspectiva de lo eterno, de la continuación de siempre lo mismo. El mismo paisaje, sin dejar nada para la improvisación. Es una de las cosas que más me asusta. Querer echar a correr y no encontrar este lugar para respirar. A veces, necesito que el protagonismo de mi vida quede en un segundo plano, quieto. Sentirme minúscula en medio del mundo y darme cuenta de que todos mis problemas ni siquiera pueden verse. Es como cambiar de perspectiva y dejar de temblar. Parar.
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