Y así se deshizo la razón, porque la hubo, en algún rincón perdido del mundo, en un determinado momento. Muy puntual, quizá. Muy efímero.
No nos duran las raíces, no nos dura lo perdurable. Y se confunde lo que debería quedarse con lo que siempre se mueve. La dignidad del amor se funde, se desintegra, porque nadie lo comprende y todos juegan: "a ver quién aguanta más" y se destrozó antes de empezar, por la mediocridad de creer lo que sólo es una creencia de algún papanatas con la sensibilidad atrofiada.
Y el amor mira, con ojos melancólicos, y pide a gritos que le devuelvan las alas.
viernes, 14 de febrero de 2014
miércoles, 12 de febrero de 2014
"Morirás por no hacer nada", dice serena la vocecilla de tu castillo. Y miras para arriba, porque no tienes suficiente perspectiva. A ras del suelo tu ángulo de enfoque está injustamente tildado; no ejerce ninguna de sus funciones.
Tu cadáver lucirá en cualquier rincón de esta casa, sin iluminar y toda por barrer, con la mesa de los invitados llena de polvo y mugre. No sabes qué has hecho, porque no has hecho nada y nada es lo que te condena.
La tele grita todo lo que todos deberíamos saber para no ser menos. Acorde con el círculo impartido, repleto de vicio, de inercia corrompida por la manipulación lúdica del poder recesivo, que unas veces se manifiesta y otras está escondido.
No entiendo lo incomprensible, pero tú lo explicas muy bien. Desde tu sillón se te ve grande, inmerso en un mar de agua estancada que no renuevas por miedo a ser algo y que dejes de ser nada.
Muerto.
Tu cadáver lucirá en cualquier rincón de esta casa, sin iluminar y toda por barrer, con la mesa de los invitados llena de polvo y mugre. No sabes qué has hecho, porque no has hecho nada y nada es lo que te condena.
La tele grita todo lo que todos deberíamos saber para no ser menos. Acorde con el círculo impartido, repleto de vicio, de inercia corrompida por la manipulación lúdica del poder recesivo, que unas veces se manifiesta y otras está escondido.
No entiendo lo incomprensible, pero tú lo explicas muy bien. Desde tu sillón se te ve grande, inmerso en un mar de agua estancada que no renuevas por miedo a ser algo y que dejes de ser nada.
Muerto.
jueves, 6 de febrero de 2014
Ya. Ya sé que lo sabes.
Y merodeas por los huecos de tu mente, revolcándote por el suelo de tus sesos anudados, enredados entre sí, como tú y yo, que no hay manera de deshacernos, aunque yo nunca haya tenido interés alguno de ser tú, de parecerlo o de intentarlo. No sé.
Esto terminó.
Y la lengua luce cortada, sin capacidad de hacerse entender, baja de defensas y sin ataques posibles. Mi cabeza no sabe y a mi pecho habrá que hacerle callar de una vez.
Muchas palabras y poco sentido. Mucha prepotencia cubriendo raíces podridas, que bailan al compás del viento, de los soplidos de la humildad.
No te comprendo y tú no lo entiendes, porque siempre has sido claro, como el agua del fondo de un pozo. Tendré que fiarme, y mi confianza se asusta, remilgada, escurridiza.
No le gustas, no. No le gustas nada.
Tendré que echar a correr.
Y merodeas por los huecos de tu mente, revolcándote por el suelo de tus sesos anudados, enredados entre sí, como tú y yo, que no hay manera de deshacernos, aunque yo nunca haya tenido interés alguno de ser tú, de parecerlo o de intentarlo. No sé.
Esto terminó.
Y la lengua luce cortada, sin capacidad de hacerse entender, baja de defensas y sin ataques posibles. Mi cabeza no sabe y a mi pecho habrá que hacerle callar de una vez.
Muchas palabras y poco sentido. Mucha prepotencia cubriendo raíces podridas, que bailan al compás del viento, de los soplidos de la humildad.
No te comprendo y tú no lo entiendes, porque siempre has sido claro, como el agua del fondo de un pozo. Tendré que fiarme, y mi confianza se asusta, remilgada, escurridiza.
No le gustas, no. No le gustas nada.
Tendré que echar a correr.
domingo, 2 de febrero de 2014
tintineo
Se alzan los paraguas para evitar la vida chocar contra sus cabezas y las huellas mojadas de su paso por este día. Corren, escapan, se cubren. Huyen de la falta de control, del desconcierto de no haberlo esperado. Paran sus planes, detienen sus vidas.
Los charcos en las calles reflejan las verdades, las prisas, las vueltas inesperadas.
Y yo me quedo quieta, sintiendo la lluvia resbalar por mis mejillas.
Los charcos en las calles reflejan las verdades, las prisas, las vueltas inesperadas.
Y yo me quedo quieta, sintiendo la lluvia resbalar por mis mejillas.
jueves, 30 de enero de 2014
No soy yo, eres tú.
Te descolocará verlo escrito de esta manera, pero la que suena bien te estará engañando.
Así son las cosas bonitas; te engañan, te embelesan y te hunden en la ingravidez del no saber, del no estar y del no querer estar en ningún otro lugar.
"Falta de equilibrio y sensación de caída permanente", así lo describen. Qué facilidad para describir cuando el sentido no se encuentra en el pecho, qué acierto, qué objetividad. Hace tanto que estoy cayendo que ya lo había olvidado. No me asusta dónde caer, me aterra no caer nunca. La estabilidad. La ingravidez permanente. El vértigo contínuo de estar mirando al abismo sin poder moverme. Sin quererlo, sin pretenderlo. La indiferencia hacia el final, hacia los resultados nefastos.
No sé.
No sé.
Tienes que ser tú.
martes, 28 de enero de 2014
;
No sé querer a las personas. A ninguna. Y no sé si un <<mucho>> es mucho o si un <<poco>> es poco.
En cambio, amo. Amo encandilarme con los gestos que no son míos, las formas, las voces, las palabras. Amo. Amo como eres, lejos o cerca, tú, contigo, sin influencias. Amo las risas de los chistes que no me hacen gracia y las decisiones que nunca hubiera tomado. Sí, amo lo que eres y como eres. Como haces del mundo algo distinto. Amo que elijas formar parte de mi vida, un buen o un mal día, sin esperarlo y sin quererlo y amo que no lo elijas nunca. Sí, a ti, te amo, por estar o por haber estado. Por quedarte o por haberte marchado. Amo verte volar y amo tu libertad, porque amar es lo único que sé hacer cuando eres libre.
Y nunca quise ser como tú, porque tú ya existías.
En cambio, amo. Amo encandilarme con los gestos que no son míos, las formas, las voces, las palabras. Amo. Amo como eres, lejos o cerca, tú, contigo, sin influencias. Amo las risas de los chistes que no me hacen gracia y las decisiones que nunca hubiera tomado. Sí, amo lo que eres y como eres. Como haces del mundo algo distinto. Amo que elijas formar parte de mi vida, un buen o un mal día, sin esperarlo y sin quererlo y amo que no lo elijas nunca. Sí, a ti, te amo, por estar o por haber estado. Por quedarte o por haberte marchado. Amo verte volar y amo tu libertad, porque amar es lo único que sé hacer cuando eres libre.
Y nunca quise ser como tú, porque tú ya existías.
De categorías rítmicas me habla tu habla que habla, pero no dice nada.
Sonidos sordos que no vibran en tu alma. Tus cuerdas vocales se mueven y ya está cansada la voz para salir.
¿Qué me quieres decir? ¿Que es importante la mísera importancia de la nada?
Déjame que dude mientras danzas entre dichos y diretes de paja.
"No comprendo nada", dice la melodía en mute de tus andadas.
Explícale al viento que lo has visto, aunque ni siquiera lo hayas sentido.
Tú me hablas sin decir y yo te oigo sin escuchar, porque así somos, complementos de lo mismo que se distorsiona con el ruido.
Calla y mira.
Te escucho y siento.
Sonidos sordos que no vibran en tu alma. Tus cuerdas vocales se mueven y ya está cansada la voz para salir.
¿Qué me quieres decir? ¿Que es importante la mísera importancia de la nada?
Déjame que dude mientras danzas entre dichos y diretes de paja.
"No comprendo nada", dice la melodía en mute de tus andadas.
Explícale al viento que lo has visto, aunque ni siquiera lo hayas sentido.
Tú me hablas sin decir y yo te oigo sin escuchar, porque así somos, complementos de lo mismo que se distorsiona con el ruido.
Calla y mira.
Te escucho y siento.
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